¿ Cómo reducir los efectos de la resaca?


… Qué bien me viene esto hoy! …

La Supergalaxia

Hola amig@s supergalacticos!!. Por fin, tras varias semanas sin poder escribir por motivos varios, me disp0ngo a escribir un artículo sobre las consecuencias de las fiestas y en vacaciones en general.

Trata sobre como disminuir los efectos nocivos tras una noche loca de alcohol en cantidades industriales sobre nuestro organismo.

El alcohol, en cantidades excesivas, es muy peligroso para la salud

Para poneros en situación, os tengo que contar que el alcohol llega al sistema nervioso en tan solo 10 minutos desde su ingesta. Esto es así porque es una molécula muy apolar que atraviesa muy bien las barreras celulares de las células del estómago y llega a la circulación sanguínea, donde se distribuye a todos los tejidos. Entre ellos, llega al sistema nervioso donde aparecen los tan conocidos efectos como la facilidad del hablar, la sociabilidad,  la descoordinación, la mirada perdida, los comentarios ” me has mirado mal”, las…

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“YO NUNCA HE…”


Seguramente muchos os acordéis del mítico juego que se llama igual que esta entrada. En dicho juego, quien tiene el turno lanza una pregunta a los demás, o una frase más bien, que evidentemente comienza con “yo nunca he…”. A continuación, la persona dice algo que evidentemente los demás o alguien en particular, han hecho, con el objetivo de que el grado de alcohol en sangre dos horas más tarde se haya incrementado lo suficiente como para poder salir a la calle. Quien HA HECHO (aunque el juego se llame YO NUNCA) lo que la persona dice, da un trago a la copa. Como es lógico, este juego sirve para desenmascarar, enrojecer, recordar o sacar información de las personas con las que estás jugando. No hay reglas en las preguntas. No hay tabúes ni comodines. Jugar es divertido, como a veces pasa en la vida de uno mismo.

Sinceramente no pongo obstáculos a la hora de jugar a este tipo de cosas. Hay quien teme las preguntas incómodas. Hay quien prefiere no corresponder a las reglas, solo por lo que puedan pensar, o decir los demás de él o ella. Se que es una comparación un tanto absurda, pero aun hay mucha gente que, como en el juego, no termina de lanzarse en esta vida. No solo jugando a este tipo de cosas un viernes por la noche delante de 10 amigos con los que compartes tu botella. Hay quien no se cree que estamos dos días aquí para que más tarde nos recuerden los que se queden. Mucha gente se esconde, se tapa. Y les cuesta disfrutar. Y yo soy la primera que a veces hace eso. Aunque de un tiempo a esta parte, estoy aprendiendo a ir un poco más allá, al menos en intenciones. Solo así sabré que he intentado alcanzar mis metas. Pero hay veces, que como en el juego, no se sabe si beber o no, si jugar o no, si hacer o no la pregunta: Hay veces que no sé si estoy en el camino correcto. Si confío demasiado o demasiado poco. Si de verdad estoy tan guapa o tan fea como me chiva el espejo. No sé si un día me tocará dar un sorbo si alguien dice “Yo nunca he declarado mis sentimientos a alguien” (porque lo haya hecho), o si me tocará posar mi copa ante un “Yo nunca he sido infiel” (porque como hasta a día de hoy, es algo que nunca he llevado a cabo afortunadamente).

Sé muy bien lo que quiero. Sé que querría jugar con cualquier tipo de pregunta que se ajustara a la normalidad, y a mi personaje. Pero no se cuan lejos está todo lo que ansío. Ni se si me estoy dejando cosas por hacer mientras espero que llegue aquello que todos me decís que me llegará, sobre todo en el terreno laboral. Indago, me ahogo en miles de preguntas día tras día, acerca de por qué hago lo que hago, o sobre por qué no hago lo que no hago.

Se que soy feliz, porque tanto mi familia como yo tenemos salud y vivimos bien y como queremos. Pero me estoy dejando algo por el camino? Hay alguna señal que no esté captando y lleve parpadeando ya algún tiempo? Desde luego, siempre he sido muy clara, pero a día de hoy me tocaría beber si dijeran “YO NUNCA LO HE VISTO CLARO.”

Bebería ante un “yo nunca me he sentido realizada”, “yo nunca me he enamorado”, “yo nunca he disfrutado con mi trabajo”, “yo nunca he hablado de amor a miles de kilómetros de distancia”, “yo nunca he estado en las dos Américas”, “yo nunca he ligado por las redes sociales” o “yo nunca me he liado con alguien del trabajo.” PORQUE SÍ LO HE HECHO.  También tendría que responder con un trago si habláramos de que “yo nunca he firmado un contrato en lo que va de 2014”, este 2014 que tan prometedor decía ser, o que a lo mejor yo le pido “tantísimo.”

Pero no alzaría mi copa, sino todo lo contrario ante “yo nunca he sido capaz de controlar mis miedos”, “yo nunca he estado segura de mí misma al 100%”, “yo nunca me he montado en una montaña rusa”, “yo nunca he creado mi propio negocio”, “yo nunca he viajado sola”, “yo nunca he hecho un buen regalo a mis padres”. Porque aún no ha llegado el momento, no lo he hecho a día de hoy.

Nadie puede decir que nada le de miedo. Es difícil creer en uno mismo cuando se teme a algo que nos podamos encontrar en el camino. Pero es verdad que no es imposible. Es verdad que hoy por hoy estoy luchando con todas mis fuerzas por quedarme donde quiero estar, que es Madrid. Pero es que CREO que es Madrid. Evidentemente lo es, pero ¿qué me ata a día de hoy aquí?, ¿y si no estoy siendo capaz de interpretar que a lo mejor lo que tengo que hacer es volver a volar?, ¿estoy haciendo lo correcto por permanecer donde quiero forjar de una vez mi carrera profesional, o a lo mejor lo único que estoy haciendo es el tonto, o el loser?.

Preguntas, como todos, tengo millones.

Respuestas, como sólo los que las buscamos, están por venir. Y si son buenas, serán sorpresas. Será magia. Intentemos, mientras, disfrutar.

Amor se escribe con hache.


Qué gran verdad y qué ganas de amor del de verdad. Del que lleva H.

El rincón de floricienta

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A mi. ¿A mi me vas a hablar de amor? Yo que en un acto de fe perdoné lo imperdonable, me sequé las lágrimas hasta convertirlas en sonrisa y seguí mi camino sin mirar atrás. A mi tú no puedes hablarme de amor, no puedes. Al menos no deberías tener el privilegio de hacerlo. Quizás la vergüenza siempre ha sido una XS en la magnitud de tu conciencia y por eso lo haces.

Deja que sea yo la que te explique qué es el amor. Y si después de leer esto quieres seguir pensando como piensas, de acuerdo. Pero no cuentes conmigo.

El amor es el hoy, no el mañana. Es el ahora, el presente, el instante en que me miras a los ojos (o me tocas el culo). En el amor no hay excusas, ni miramientos. No existen los “luegos” ni los “ya iremos” o “ya haremos”

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“LAS DE TODA LA VIDA”


Me encanta ver y sentir como a lo largo de los años mi vida va enriqueciéndose gracias a unos y a otros. Cómo siempre, por una cosa o por la otra me encuentro acompañada de personas maravillosas, que me aportan puntos de vista y detalles diferentes cada día. Unos vienen, otros van. Algunos vuelven. Pocos se quedan.

Una vez, mi mejor amigo, Manolo, me dijo que en nuestro camino hay muchas personas que nos hacen compañía, pero que los verdaderos amigos son sólo unos pocos. Es una gran verdad.

Este fin de semana me he vuelto a dar cuenta de que yo personalmente, tengo mucha suerte. Muchísima.

Porque una vez más, celebrar una despedida de soltera ha sido motivo de juerga, pero también de risas y buen clima (y no solo me estoy refiriendo a la temperatura). Porque la afortunada, la gran Blanca ha estado feliz, guapa, radiante, cómoda y la hemos hecho sentir especial. Se ha reído, ha cantado a los camareros “Ponme una copa, de ron con coca-cola…”al ritmo de “Como una ola”, ha pedido chupitos con un megáfono y ha bailado sevillanas con un desconocido en mitad del cordobés Mercado de la Victoria.

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Porque Marta ha tenido su primera experiencia en blablacar, y estoy segura de que no se arrepiente. Porque Elisa ha vuelto a demostrar que no hay nadie como ella a la hora de hacer que TODO EL MUNDO esté y se lo pase bien, gracias a sus juegos y pruebas a la novia. Porque Amparito siempre tendrá para mi esa luz especial que la hace inigualable, esa gracia innata que tanto me gusta y por ella veo que el AMOR existe. Por ella, y por Sara, que aun exhausta tras comprar y vender valores sentada día tras día en una mesa de trading se planta 24 horas para ver a su amiga feliz. Y le aconseja que bese a Javi todos los días y le diga que lo quiere. Por Jara y su compás, siempre feliz al vernos a todas juntas. Sonríe, disfruta y es feliz si las demás lo somos. Pepa, mi Pepa, modelo por dentro y por fuera: Cuánto quiere a Blanca y cuánto disfruta riéndose a carcajadas debatiendo con Choche su manera de ver la vida, esa de la que tanto me alimento desde hace más de 20 años. Qué afortunada soy también, de poder ver a Rosa más guapa y bonita cada día, de poder seguir disfrutando de su sencillez y su cariño, de su discreción y su pasión por “nosotras”. Qué placer poder decir que he estado de viaje con mis “amigas de toda la vida”.

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Me ha faltado un pedacito muy mío, muy muy mío. Y muy muy de Blanca. Y muy muy de Pepa, de Choche, de Elisa y de Rosa.  Pero ella sabe que a fin de cuentas, vamos a estar muy juntas siempre aunque haya muchos kilómetros que lo dificulten. Y espero que deje de llorar en cuanto termine de leer este párrafo dedicado a ella. La que aún es mi alma “gemela”.

Es preciosa la vida, y ellas alegran la mía. Hemos sido las flores de Córdoba, la obsesión de los turistas, la alegría de los bares. Ellas, todas, son las niñas de mis ojos, y han logrado que olvide por un momento las preocupaciones que tanto me alteran últimamente. Ahora mismo, sentada en mi cama, mi corazón bombea más alegre. La primavera no ha podido empezar mejor: Nos miro y me siento orgullosa. Orgullosa de quien soy y de lo que sois cada una. Con vuestros (pocos) defectos, y con vuestras innumerables virtudes. Porque me siento vuestra, y os siento mías. En vosotras veo amor, veo madurez, coraje y afán de superación. De todas aprendo, a cualquiera echaría de menos cada día. Me hacéis la misma falta que cuando tenía 10, 15 o 23 años. No pasa un instante sin saber que quiero que seamos amigas siempre.

Sois… pues eso. Las mejores. LAS DE TODA LA VIDA.

¡Que viva la novia! 

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DE VUELTA DE TODO



Se ha reabierto la veda. O la verdad.

¿Será que no lo recuperaré jamás? No sé cuanto tiempo puede durar el que os de la chapa de nuevo por palabrasdechicago, blog que jamás será rebautizado, pero lo cierto es que ha habido veces que escribir se ha convertido en mi mejor terapia.

Yo estoy harta de escucharme, aburrida de mi propia voz (y eso que tiene un extenso club de fans). Ahora quizá me venga bien que me lean los demás. Los que me quieren y los que no saben lo que se están perdiendo. O los que aún no se han dado cuenta.

Si echo la vista atrás, desde que “terminé” la primera etapa con este blog, muchas cosas han ocurrido. Y la mayoría no estaban previstas. Pude redescubrirme a mi misma a mi vuelta, dándome cuenta de que no se me había olvidado lo de ser periodista. Es más, en todo este tiempo me he dado cuenta de que no hay otra cosa que me guste más. No hay mejor resaca un domingo que la de un buen dato de audiencia, ni mejor éxtasis que el que te aporta un directo. Ahora, es de lo que tengo mono. Y llevo muy mal el síndrome de abstinencia. He conocido grandespersonas, maravillosos personajes y de cualquier estilo y condición. Me di cuenta a tiempo de quien no enamorarme y decidí con quien no hurgar más en la herida, aunque siga recordándolo con cosquillas en el estómago. Ha habido quien ha intentado truncar mi suerte, quien me ha llegado a hacer preguntas verdaderamente absurdas como “si estoy capacitada o no para la televisión”. Personas absurdas, exacto. Como sus cuestiones sobre mi modo de trabajar, lleno de tropiezos y de asperezas que limar, por supuesto.

En todo este tiempo he aprendido, y sigo haciéndolo, a valorar lo que tengo y siempre he tenido. Incluso ahora mucho más que antes se lo que cuesta ganar dinero y lo poco que dura quieto. Lo que merece la pena una sonrisa o la falta que hacen los que ya no volverán.

He visto a tres de mis mejores amigas caminar hacia el altar…

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…y otras dos ya están dispuestas, casi a las puertas del sí quiero con fecha incluida e invitaciones diseñadas.

He firmado decenas de contratos, y digo decenas porque muchos fueron de una mísera duración. Otros no tanto, y terminaron justo cuando me levantaba por las mañanas sin la sensación de cuenta atrás. He podido rechazar a quien dudó de mi, he sabido aprovechar nuevas oportunidades aunque me lo pusieran tremendamente crudo al principio. He vuelto a dar guerra delante y detrás de las cámaras. Me he subido a un avión ataviada con una candid cámera que se pispó de todas las muecas del Duque Empalmado. Ana Rosa me saluda cada vez que me la cruzo. He conocido a las vecinas más famosas de Valencia. He perseguido a Luis Bárcenas y salido en todos los periódicos con cara de emoticono. He sido testigo de dramas familiares, he despedido junto a muchos a una grande de mi profesión. He visto y oído los gritos de angustia y dolor desde una Galicia rota y deshecha en lágrimas. Me he hecho colega de preferentistas desesperados y he coreado junto a los pensionistas los cánticos propios de las injusticias que ellos están sufriendo en sus carnes.

También me ha tocado ver como las mías hacen las maletas. Me he reecontrado con mis flores al otro lado del océano. DSC_0373Fui la afortunada a la que le cayó el ramo tras ser arrojado en la mejor boda de la historia. Pero también he llorado por ver cómo se rompen parejas por las que firmaba amor eterno. O cómo por culpa de uno en particular, me hacen mucha gracia los perros. Sigo enamorada locamente de la novia de mi hermano pequeño y anhelo un amor tan tierno como el que tuve hace años.

Y todo para qué?

Pues imagino que para seguir siendo yo. No es que sea el mejor momento de mi vida, pero si lo estoy contando es porque en algo merecerá la pena.

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Bienvenidos, una vez más a mi vida.

YO NO SE USTEDES…


Me prometí a mi misma que con “A TI” se cerraba para siempre el capítulo de Chicago, al menos desde la red. Que mi vida estaba aquí. Pero llevo una temporada con muchas, muchas ganas de hacerlo otra vez. Desde hace un tiempo, acababa el día encontrando la excusa perfecta para reabrir palabrasdechicago aunque fuera una sola vez más. Después me decía a mi misma que para qué, si ya había pasado… si ya todo formaba parte del pasado. Pero es que todo sigue ahí. No ha pasado un solo día en que no me haya acordado de vosotros. De mi ciudad favorita. De él. De mis amigos. Y entenderéis por qué a continuación. 

Hace exactamente un año, Marta y yo volvíamos a casa por Navidad. España nos recibía con los brazos abiertos, pero ambas sabíamos que nos quedaba lo mejor a nuestra vuelta. Y así fue. Su vida, un año más tarde ha dado un giro de 360 grados. La mía, también. Hoy, hemos hablado un buen rato. Ha sido una nueva señal. 

Porque no pasa una semana sin que cene con Amalia en casa, aunque ésta tengamos falta de espíritu. Y la presente concretamente ha sido próspera en cuanto a buenas noticias sobre próximos enlaces y maravillosos reencuentros que me consta, se han producido en Venezuela. 

Porque de hecho, ayer estuve toda la tarde hablando con mis amigos. Me reí a carcajadas al imaginar sus tonos de voz, su entonación al otro lado del océano. Porque yo también OS QUIERO UN OCÉANO. Hablé con vosotros, que tan lejos se que estáis, pero tan cerca os siento en cada palabra. Solo me faltaba un salón de reuniones y que todos volviéramos a la vez. Tuve el impulso de incluso escribir “oye vamos a quedar porque para estar hablando por aquí…” y luego caía en la cuenta de que era algo IMPOSIBLE. 

Y es que me siento lejos de vosotros. Y rara sin veros. Tengo casi todo lo que quiero, pero (como le digo a todo el mundo que me pregunta) cogería un avión dentro de 5 minutos que me llevara hasta allí. No me haría falta llevar maleta si el tiempo apremiara. Por tanto, no me llevaría a nadie conmigo. El petate como tal, sería lo que llevara en ese momento en mi “purse” 

Porque Chicago nos ha dado lo que no nos dio nada ni nadie antes. Porque todos queremos volver. Y yo la primera. Sin mirar la fecha. De hecho, no se cuantas veces he mirado billetes. Cuántas veces el Bean ha aparecido en mis sueños. Qué de cosas tengo gracias a ello…! 

Y ahora ya es Navidad. Y solo pienso en todo lo que se ha quedado en mi retina, en mi recuerdo y en mi corazón. Ya no solo de Chicago, sino también, de millones de imágenes que como periodista de televisión he grabado pero con mis propios ojos desde que tuve que volver. Porque últimamente solo grabo tragedias. Gente que sufre, que lo pasa mal, que no tiene para pagar su casa. Es uno de los motivos que me anima nuevamente a deciros lo importante que sois todos para mi. Todo lo que os quiero y lo afortunada que se que hoy soy por haberos conocido y de alguna forma teneros conmigo para siempre. Por haberme regalado tanto durante todo el curso pasado.

A ti, que no entiendes mi español, qué bien que aun nos queramos. Qué bien que nos queden ganas para más abrazos. Para más paseos por nuestra “kind of town”… Qué bien que nos tenemos, de una forma u otra. Y qué guapo eres y serás, por dentro y por fuera. 

Yo no se ustedes…pero os os echo de menos a cada rato. Me encantaría retroceder en el tiempo, aunque tuviera que volver a pasar por determinados tragos. 

Os abrazo desde aquí, desde mi melancolía y mi nostalgia. Desde lo más profundo de mi ser. 

Sed igual de buenos que siempre 🙂

A TI


A ti, que sólo me has dado alegrías desde el día en que bajé del avión. Por haberme tratado como a una más. Por haberme hecho feliz 24 horas al día, durante nueve largos meses.

A ti que me has cambiado. A ti que me has hecho fuerte, a ti… porque he crecido y soy un poquito mejor que cuando llegué. A ti, porque me has levantado el ánimo cada día que veía que no salía el sol. A ti, por hacerme darme cuenta que no hay que esperar en esta vida, dar es mucho mejor.

A ti que me has hecho que adore el frío. Simplemente hay que estar mentalizada para ello. A ti que me has arropado pese a todo, a ti… que has logrado que no echara nada en falta. Solo tú has sabido como hacerme sentir como en casa. A ti, que me has atado a tus calles, aunque ahora solo pueda acordarme de ti en vez de caminarte.

A ti, que nunca me has fallado. A ti, que me has hecho tener el corazón contento. A ti que me has hecho vibrar a pesar de estar en la última fila de un concierto, o en lo más alto de “United Center.” A ti, que me has hecho millonaria en amigos que me han dado sobredosis de cariño. Solo tú sabes lo que para mí significas. Solo tú sabrás valorar como vine y como me fui. Solo tú sabes ahora quien soy. Siento por tanto que te pertenezco, que no soy nada sin ti. Que es contigo con quien quiero estar. A ti, que a pesar de todo me has hecho valorar la soledad.

A ti, que me has regalado momentos inolvidables con nuevas personas que solo la vida y el destino conocían de su existencia. A ti que me has llenado de emoción y has reconducido las mariposas a mi estómago, después de tanto tiempo. A ti, que me has brindado pura ternura en forma de besos, y abrazos que hoy guardo hasta un próximo reencuentro. De un modo u otro he de volver a ti.

A ti que te quiero, a ti que me quieres. A ti por las sonrisas de tus citizens que incluso te paran para decirte lo bien que hueles. A ti que sabías a lo que venía, y comprendes que me voy con mucho más que eso. A ti que me has enganchado, como a todos los que sé que ahora mismo se sienten identificados conmigo mientras lloran, al igual que lo hago yo.

A ti, que pusiste a mis tres flores en el camino. Regalos de la vida, caprichos de Dios.

¿Y quién eres tú? Eres mucho más que un algo. Eres más que todo. Eres viento, risa y complicidad. Eres lago, eres arte, eres playa y eres sol. Eres impetuosidad, eres valentía, y en tu gente te reflejas. Tú lo tienes todo.

A ti, Chicago, GRACIAS.