… CUATRO ESQUINITAS …


Cuatro esquinitas tiene mi cama,

cuatro angelitos guardan mi alma.”

Estas palabras, que tanto repetía de pequeña antes de dormirme, son ahora una triste realidad. Realidad que no me gusta. Realidad con la que no contaba con darme de bruces tan de sopetón.

Llevo días queriendo hacer esto, porque siento que debemos expresar lo que nos pasa, lo que nos preocupa, lo que nos quita el sueño. Siempre he sido defensora de eso mismo, de hablar las cosas para aclararnos las ideas, de hablar para conseguir objetivos. De hablar para que los comienzos sean más naturales, y de hablar para que los finales sean menos duros de llevar. Y eso es lo que hago. Expresar. No hago más que expresar.

Expreso con mi rostro una profunda tristeza. Me dicen que el gesto no es el mismo que hace 2 semanas. Expreso demandando un exceso de atención porque no puedo volver a verte nunca más. Porque no me voy a volver a reír contigo. Expreso sin expresar, expreso sin ganas de comer. Ni siquiera me atraen los carteles que dicen “REBAJAS”.

Y el caso es que ahora, no me salen las palabras. No sé cómo despedirme de ti. No se qué hacer para creerme que estás en otro sitio. Es que no sé. Es que no sé…No se como hacer para no ahogarme en el inmenso vacío que verdaderamente siento. Cada día es una batalla, y no es broma, y mis jornadas como sabes, no son algo light. Hacerse mayor es complicado, pero contigo era guay. Crecer es interesante, caerse y levantarse es propio de mí, pero ahora sin ti al otro lado es duro de cojones. Y te hablo tal cual, como siempre tú y yo nos hemos entendido. Hablando en plata y sin rodeos. Porque jamás PISCIS-ESCORPIO fue una pareja tan bien avenida.

No te pega nada estar donde quiera que estés. ¿Tú sabes todo lo que vas a perderte? Aunque estés en primera fila del mejor cine del universo… ¿en serio lo prefieres?  No me jodas, Ada.

Aún así, sé que te fuiste tranquila. Con una familia unida y terriblemente triste, pero unida hasta el último momento. Así nos dejaste, llorando por que te quedaras, pero tranquilos porque todo estaba bien. Y eso quiero que lo tengas claro. Eras bonita de cualquier manera. Estabas guapa con camisón, con bata de playa o con la corona del Roscón agitando tus maracas. Siempre era un regalo estar contigo, aunque no fueras una abuela al uso. Porque una abuela al uso no hace pilates ni cree estar cogiendo “masa muscular”. La típica abuela se sienta en el autobús, pero tú preferías que “se sentaran las viejas”. Una abuela de tu edad no va a clases de inglés ni de informática, ni manda mensajes de audio (aunque se cortaran a mitad). Las abuelas de toda la vida no cruzan el charco por puro placer (una vez  para verme a mi, y otra porque tus tres grandes hijas te llevaron de paseo a la Gran Manzana). Una abuela corriente igual se toma un orujo después de comer, pero no sé si espera con ansias asistir a la despedida de soltera de su nieta. Creo que es lo único que no podrás hacer, porque imagino que por la Plaza Roja de Moscú ya te habrás pasado a verla unas cuantas veces. Fue un gusto aprender el abecedario contigo, gracias a eso, nadie me bate en crucigramas. Te cojo el relevo en el abono de Hola! y en el de tus toneladas de cremas. También en el de la lotería cada mes. De alguna manera tengo que creerme que vas a estar conmigo siempre. Y es que yo, te hacía inmortal.

Las “tres esperanzas” se quedan cojas, pero haré lo posible por solucionarlo en cuanto pueda. De momento el matriarcado se queda “al mando” de una grande. Has pasado el relevo a la mejor mujer de este mundo, (es verdad que no dabas puntada sin hilo) y seguro que lo hará tan bien como tú.

Gracias por tu valentía y por tus ganas de vivir. No se si alguien habrá que se parezca a ti. Alguien que no se achante ante un quirófano, que esté planeando una comida con sus amigas antes de ser intervenida. O alguien que sepa que tiene un corazón con motor, pero que le apetece subir andando las montañas de los Pirineos.

Porque siempre querías más. Porque jamás te asustaron los reveses de la vida, y siempre pensaste en disfrutar.  Querías un “novio chulo” y ver mundo. Querías seguir donde estabas. Por eso te doy las gracias, porque has alegrado cada uno de mis 30 años, cada uno de los 28 de Pepe o de los 24 de Miguel. Has molado todo y más, a mi y a cualquiera que mediara contigo tres palabras. O bueno, habrá quien no. No siempre fuiste un caramelito de coco.

El año pasado fue para mi el de las verdades absolutas, ¿te acuerdas? Pues me mencionaron otra el otro día. Y es que solo muere quien cae en el olvido, y tú no lo harás nunca.

No es que te quiera. Es que no te puedo querer más.

Saluda al personal. Corre, que empieza el Puente Viejo.

E.

 

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One comment

  1. Esperanza Muoz Muoz · febrero 6

    Qué bonito Espe. Al leerlo he llorado, he reído y comparto todo lo que has expresado. Gracias por la parte que me toca, cielo mío. Deseo tanto que estemos unidas….!!

    Te quiero

    ________________________________

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